RAVIOLIS DE CALABAZA Y RICOTTA

 

Con esta receta super sencilla nos gustaría animar a todos los amantes de la pasta a probar a hacer pasta fresca. No necesitas ningún ingrediente especial ni ningún utensilio sofisticado, con harina, agua y sal ya puedes hacer pasta fresca y con un rodillo de cocina te sobra y te basta para estirarla. Evidentemenete si dispones de una máquina de estirar pasta iras más rápido pero a veces más vale maña que fuerza. Vamos allá!

 

INGREDIENTES  (2pers)
Para la pasta

125g semolina fina de trigo duro

63g de agua caiente

1/2 ctda acite de oliva suave

Para el relleno

200g calabaza

130g de ricotta

30g nueces

Sal y pimienta negra

Para el acabado

Albahaca fresca

2 cda AOVE

 

PASOS A SEGUIR

Precalentamos el horno a 180Cº y preparamos la calaba para asarla. Retiramos la piel con un pelador y la cortamos en trozos medianos. En una fuente de hornear ponemos las calabaza con un poco de aceite, sal y pimienta negra, removemos y horneamos unos 20min, hasta que al pincharla esté tierna.

Mientras se hace la calabaza, preparamos la masa de la pasta. En un bol ponemos el agua caliente, el aceite, la harina de sémola y una pizca de sal, mezclamos al principio con una cuchara y segidamente con las manos hasta compactar. Pasamos la masa a la mesa y amasamos hasta que quede fina y elástica. Con unos 10min debería ser suficiente, si ves que la masa se te quiebra quizás le falta agua, puedes añadirle mojandote las manos mientras amasas. Cuando creas que está lista, haz una bola y envuelve en film, deja reposar de 30min a una hora a temperatura ambiente.

Mientras reposa la masa preparamos el relleno. En un cuenco pon la calabaza previamente asada y machaca con un tenedor, añade el ricotta y las nueces picadas, salpimenta y mezcla solo un poco, queremos que los ingredientes se distingan.

Una vez tengamos la masa y el relleno listos podemos empezar a hacer los raviolis. Para ello enharinamos la encimera donde vamos a trabajar y el rodillo que usaremos, cogemos una porción de masa y dejamos el resto tapada para que no se seque. Comenzamos a estirar, hasta tener una tira, la plegamos sobre si misma y la volvemos a estirar, repetimos esta operación unas veces más y veremos que la masa cada vez está más fina y lisa. Para los raviolis necesitas dos tiras lo más largas que puedas, una será la base donde colocamos el relleno con la medida de una cuchara pequeña espaciado para poder cortar después, alrededor de cada relleno pasamos el dedo con un poco de agua y encima colocaremos la segunda tira de pasta. Una vez tenemos las dos láminas de pasta con el relleno atrapado ajustamos la lámina de arriba al relleno y presionamos en la zona donde pusimos agua, cortamos con ayuda de un cortador, un vaso, o la tapa de un tarro, cualquier cosa que encontremos que se ajuste a la medida que necesitamos, si no tienes nada de nada corta en cuadrado y solucionado el problema! Una vez cortados asegura el borde marcando con un tenedor para evitar que se te abran al cocer. Una vez los vas teniendo listos es importante que los enharines ligeramemnte para que no se te peguen ni al plato ni entre ellos.

Cuando estén todos listos,  ponemos agua a hervir con un poco de sal, utiliza una cacerola amplia y agua abundante para que te sea más fácil. Cocemos por tandas unos 3 – 4 min. o hasta que suban a la superficie y floten y los vamos sacando con cuidado con ayuda de una espumadera para no romperlos.

En una sartén donde quepan todos ponemos el AOVE y las hojas de albahaca a fuego muy lento para que infusionen el aciete de 3-5min, subimos el fuego y salteamos la pasta, salpimentamos y listo!

Puedes servirlos con un poco de parmesano o cualquier otra salsa para pasta que te guste pero al ser un releno tan sutil nosotros preferimos no añadir nada más.

La pasta fresca tanto rellena como no, congela muy bien por lo que nosotros siempre hacemos raciones de más para congelar y ahorrar en tiempo y trabajo. Si las quieres congelar lo ideal es ponerlas en una bandeja y una vez congelen ya los puedes pasar a una bolsa todos juntos sin miedo de que se rompan. Para hacerlos, échalos al agua hirbiendo directamente del congelador y cuecelos igualmenteb hasta que floten. Quizás la segunda vez que los comas puedes probar a acabarlos de otra formas y vas probando cosas nuevas.